
Pues sí, mis queridas damas y caballeros: a pesar de lo que pronosticamos el martes, tras terminar de realizar los ajustes finales a nuestro generador principal pulsamos el botón de encendido y al instante observamos cómo comenzaron a surgir descargas eléctricas entre la cúpula y la varita mágica. En definitiva, un éxito abrumador.
En cuanto al generador de mano, tuvimos ciertas dificultades que conseguimos superar gracias a la inestimable ayuda de Asier, el técnico de laboratorio. Pero tras reemplazar la correa por otra de un material distinto la cúpula comenzó a cargarse de inmediato.
En resumen, la mañana del viernes fue la más relajada de toda la semana: únicamente tuvimos que dar los últimos retoques a los experimentos -que también logramos finalizar sin grandes contratiempos-, terminar de poner bonito el generador principal, y comenzar la presentación para la exposición de la semana que viene. Además, estuvimos un rato investigando empíricamente los efectos de las descargas eléctricas en humanos, para lo que empleamos a sujetos que habían cometido genocidio.
Ya que los aspectos demasiado técnicos del generador los expondremos cuando llegue el momento -Keep It Simple, Stupid- ahora os presentamos algunas ideas para (sor)prender a vuestros familiares y amigos -aunque no decimos cómo llevarlas a cabo, eso ya va por vuestra cuenta:
- Conectar el VDG al pomo de una puerta.
- Cargar al sujeto de prueba y descargarlo súbitamente con un objeto metálico -también se puede hacer con el propio científico, que sufrirá los efectos de la investigación-.
- Cargar al sujeto de prueba y descargarlo conectándolo a tierra: experimentará toda la intensidad del garrampazo en todo su cuerpo, no únicamente en la zona de contacto.
- Sobre una banqueta de modo que no haga contacto con el suelo, se carga al sujeto de prueba hasta que se encuentre saturado. En cuanto baje al suelo, éste sufrirá descargas a través de las suelas de los zapatos, que durarán dos o tres saltos -empleo la palabra salto en vez de paso debido a que a causa de la impresión, el sujeto procurará mantenerse lo más alejado posible de la malévola y dolorosa tierra.



